Ella fue una de las culpables de que yo entrara en política. Cuando venía a mi consulta en lugar de hablar del motivo médico que le había llevado allí, pasábamos el rato hablando de política, del Partido Popular y de todas las cosas que se pueden hacer desde las Instituciones públicas para mejorar la vida de los ciudadanos.
Tita era una persona entusiasta y comprometida, luchadora, decidida y trabajadora. Dedicó gran parte de su vida a los demás, y, sobre todo, a sus vecinos de Güímar, aunque ello robara mucho tiempo a su familia que, aún así, la admiraba y apoyaba sin condiciones. Sabía que lo realmente importante no es la cantidad de tiempo que dedicas a los tuyos, sino su intensidad y ella, las horas que pasaba con sus seres queridos las empleaba a fondo.
Incansable y muy familiar también era consciente de que la familia es lo primero, pues es la que determina quiénes somos en realidad. Nuestros padres, parejas e hijos son nuestro sustento y guía y, por qué no decirlo, el punto en el que podemos apoyarnos cuando todo lo demás falla.
A pesar del amor que sentía por los suyos y del sacrificio que para todos ellos suponía el que Tita entrara en política activa, su intenso compromiso social le llevó a dar un paso adelante y coger este camino como manera de expresar y canalizar sus inquietudes públicas. De esta forma, en 1991 inició su carrera política como concejala del pueblo que tanto amaba y que nunca quiso abandonar: Güímar.
Este municipio estaba siempre entre sus prioridades y así lo demostró en muchas ocasiones, como cuando en 2007, y fuera de todo pronóstico, decidió apoyar a un alcalde del Partido Socialista en un pacto que algunos calificaron de “antinatura” pero que ella entendía que iba a ser muy beneficioso para los guimareros. Así lo fue. El tiempo, una vez más, no sólo le dio la razón; sino que ha hecho posible que ahora ese acuerdo se haya podido reeditar.
A pesar de que, como ya he dicho, nuestra amistad es mucho más larga, los últimos cuatro años me permitieron conocer mucho mejor a esta mujer. Trabajar codo con codo con ella en el Cabildo de Tenerife fue un honor para todos los que en la pasada legislatura formamos parte del Grupo Popular. Aprendimos mucho de ella, de sus maneras, pero también de su forma de entender la política y la vida, pues, como ya he dicho, consciente de que hay momentos en los que debemos dejar de lado los argumentos políticos, defendía iniciativas, proyectos y mociones apolíticas encaminadas a mejorar esta Isla.
Fue más que un privilegio compartir horas de reuniones con una mujer tan valiente, que afrontó con decisión el que probablemente sea uno de los momentos más delicados de la vida de cualquiera. Se enfrentó con decisión y decoro a una enfermedad cruel, luchó hasta la saciedad, pero, al final le ganó la batalla. Tita, estés donde estés, siempre permanecerás en nuestros corazones.
*Portavoz del Grupo del Partido Popular
en el Cabildo de Tenerife


















COMENTARIOS